La Injusticia De Ser Pobre En Colombia
La
Injusticia De Ser Pobre En Colombia.
Como ya es bien sabido, la situación que el país hoy por
hoy afronta es una de las peores en toda su historia, a raíz de una
epidemia que hasta el día de hoy ha dejado 38.669 colombianos fallecidos, perjudicando
principalmente a las personas con edad superior a 60 años y obligando a los
gobiernos de todo el mundo a implementar medidas que eviten aglomeraciones. La
preocupación en el país fue tan alarmante al inicio que, una de las decisiones
que primeramente optó por implantar el gobierno del presidente Iván Duque
consistió en decretar una cuarentena obligatoria, ocasionando el cese de
actividades para muchas empresas, las cuales no lograron resistir tantos meses
sin obtener ingresos y al final tuvieron que cerrar sus puertas para siempre.
Para el caso de Colombia, los principales efectos se
concentran en los miles de compatriotas que en la actualidad perdieron su
empleo, generando así que muchos tengan que recurrir a cualquier actividad con
la finalidad de obtener el sustento diario, en un país que, desde antes de la
pandemia sobresalía a nivel mundial por tener un desempleo elevado y en efecto,
se ha convertido en algo “normal” que un número significativo de colombianos
opten por el camino de la informalidad, la mendicidad o en la peor de las
circunstancias en el robo. Sin embargo, lo que muchos analistas no se detienen
a reflexionar cuando una persona se encuentra en uno de los escenarios
anteriormente mencionados, tiene que ver con lo difícil que es para un
individuo sobrevivir en una situación con bastantes carencias, más allá de no
contar con una estabilidad económica que le permita por lo menos tener un techo
y tres comidas al día.
Adicionalmente, es inevitable ignorar la difícil coyuntura que atraviesa
Venezuela, provocando que muchos ciudadanos del vecino país opten por buscar una mejor
suerte en Colombia, no obstante, algunos pasan diariamente las mismas
calamidades que millones de colombianos llevan soportando durante años, como se
ha podido evidenciar en varios reportajes. A modo de ejemplo, la gran mayoría
viven en inquilinatos denominados “pagadiario”, algunos solo pueden acceder a
los créditos que ofrece sin ningún tipo de restricción los llamados “gota a
gota” y para empeorar, gran parte de los productos de consumo los compran por
unidad, generando que al final parezca más económico adquirir un artículo en un
almacén de cadena prestigiosa.
Para el primer ejemplo citado, cientos de personas viven
en barrios populares de Bogotá o ciudades principales, en lugares donde
arriendan una habitación muy reducida, así como con abundantes problemas de
infraestructura por una suma diaria que puede oscilar entre cinco mil a veinte
mil pesos por persona. Lo más irónico de esta situación es que al evaluar lo
que termina pagando una familia mensualmente, ya sea colombiana o extranjera,
se estima que es de los metros cuadrados más elevados de la capital por la
cantidad de gente que no tiene otra alternativa que habitar en una pieza con
otros desconocidos.
Por otra parte, en relación al acceso del crédito, son
muy pocos los emprendedores o personas de escasos recursos que logran obtener
un préstamo de alguna entidad financiera, al igual que, como se evidenció en el
caso Odebrecht, es más económico el interés que los bancos ofrecen a una
importante multinacional que, a un campesino. Por esta razón, miles de personas
optan por recurrir a los “gota a gota”, los cuales se caracterizan por utilizar
un interés muy elevado y emplear métodos de violencia en caso de
incumplimiento.
Tal como se mencionó anteriormente, es muy difícil llevar
una vida digna en Colombia, fundamentalmente por factores que han convivido con
nosotros siempre como la corrupción o la violencia y todavía peor si es un
ciudadano de escasos recursos a causa de las pocas oportunidades que la
sociedad en general dispone, convirtiendo la existencia de los más pobres en un
camino lleno de obstáculos, caracterizado por las exiguas probabilidades de
cambiar la compleja realidad en la que viven.

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